
El vikingo del conservatorio:
De hecho, Amurrio ya cuenta con una escultura vegetal en los jardines del entorno de la Escuela de Música. Se trata de un leylandi de tres metros y medio de altura que fue plantado hace más de un lustro y al que aún le restan otros cuatro años para lograr ser la cara del vikingo que tiene en mente Ruiz. "Me animé a abordar esta tarea de topiaria al tratarse, precisamente, de un sitio cerrado, pero aún no está modelada en su totalidad ya que se están formando la nariz y los cuernos", puntualiza su creador.
De obtener luz verde, esta iniciativa tardaría un mínimo de 10 años en materializarse.
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