30 de marzo de 2009

Paisajistas y Jardinería: encontrar nuestro lugar.

Asociación Española de Paisajistas
En esta noticia recogemos un artículo de opinión publicado en la Circular de la AEP (Asociación Española de Paisajistas). Esta circular la recibimos mensualmente todos los socios de la AEP.

El autor es: Toño Sopesens - Coordinador del área de Práctica Profesional de la AEP

A la luz de una de tantas consultas que llegan a las oficinas de la AEP, quisiera hacer una reflexión sobre la práctica profesional del paisajista en nuestro país. Esta consulta versaba sobre la existencia de un convenio oficial (entiendo que profesional) que regule las condiciones de trabajo de los paisajistas.

El estado de la profesión en nuestro país
El convenio oficial para paisajistas no existe, porque la AEP es el único ente que nos agrupa: solo la AEP reconoce a los paisajistas como tales. Luego están los colegios profesionales, otras asociaciones, fundaciones, gremios y sindicatos, pero no son entidades específicas para paisajistas; éstos pueden pertenecer a alguna o varias de ellas cuando además son ingenieros, arquitectos, biólogos, o titulados universitarios en general, y se pueden acoger a convenios de oficinas y despachos, jardinería, ingeniería…, según el puesto que desempeñen, y cada uno donde le corresponda o mejor se sienta representado.

Asuntos como la responsabilidad civil, la productividad y los salarios ligados a ella, la relación entre paisajista y propiedad, o paisajista y otros profesionales, y otros temas relativos a la práctica profesional de los paisajistas puros y duros a nivel nacional, tienen hoy por hoy únicamente respuesta en la AEP, con nuestras carencias y nuestras virtudes.

Mientras no exista un colegio profesional de paisajistas, que vendrá de la mano de la existencia oficial de la profesión, que vendrá de la mano de la titulación universitaria, estamos en precario: yo me lo guiso yo me lo como, el que no corre vuela, búscate la vida, que gane el mejor... los paisajistas colegiados porque tengan otra titulación acudirán a su colegio, los empleados a sus sindicatos, y los demás a la AEP con los medios y la capacidad de acción que tenemos.

No quiero parecer derrotista, pero estas consultas me dan un poco de pena. Veo a gente que no puede salir adelante como profesional, porque no ha tenido la oportunidad de estudiar en nuestro país una carrera apasionante, y han sido autodidactas buscavidas y supervivientes, con formaciones variopintas, curiosas y a veces surrealistas (ahora no entra nadie en la AEP sin formación universitaria específica relacionada con el paisaje). Intentan hacer valer su buen hacer y ejercer una profesión políticamente muy correcta, y de última generación en sociedades evolucionadas, con muy pocas posibilidades de éxito por ahora. Por las estadísticas que se han realizado, se deduce que en Madrid existen bastantes paisajistas de la escuela de Batres, que trabajan para particulares, con las limitaciones que ello conlleva. Sin despreciar el trabajo de nadie, es una área de poco peso a nivel social y económico que suele dar figuras aisladas en el mejor de los casos, pero nunca gente que pueda ejercer una labor de gran repercusión gracias a su trabajo y sus conocimientos, que no pongo en duda. Esta gente se encuentra lanzada al mundo del proyecto con competencia por todos los lados, teniéndose que limitar a escalas pequeñas y privadas, en una lucha feroz con arquitectos, viveristas, gardens y jardineros ilustrados, donde sólo la cooperación con ellos puede dar un poco de vida a estos paisajistas.

Nuestros orígenes
Estos profesionales, quizás sean los que están mejor preparados para ser auténticos paisajistas. Puede que tengan que completar su formación añadiendo alguna práctica de gran escala, pero tienen la mejor de las bases, la única que les facilitará la comprensión de la interacción de los diferentes elementos que componen un paisaje.

No en vano nuestra profesión tiene su origen en la jardinería. El jardín como modelo de organización, y el jardinero como organizador, estratega y planificador inspiró el personaje de la película Bienvenido Mr. Chance, comedia que va por otros derroteros pero que se basa en la visión del mundo que podría tener un jardinero, aplicando su experiencia en el cuidado de un jardín, a otros ámbitos de la vida de repercusión social, económica y política. Cuando a veces se nos llena la boca diciendo que los paisajistas planificamos el paisaje, trabajamos en el paisaje de la gran escala, o participamos en proyectos de ordenación de ámbito territorial, debemos recordar que el salto de escala eficiente y realista es de abajo hacia arriba, del jardín al paisaje, porque el jardín contiene todo lo esencial.

Gilles Clément, paisajista mediático de renombre mundial, es conocido gracias a la publicación de una de sus obras más conocidas: El jardín planetario, donde hace bueno el dicho: piensa global, actúa local. De formación es Ingeniero Agrónomo, pero con un intenso y extenso trabajo en su jardín y en mucho otros, saltando de escala con una habilidad y un acierto fuera de toda discusión.

Situación de referencia
La arquitecta-paisajista Sabine Stauffer-Stiebellehner , de la FSAP (Fédération Suisse des Architectes-Paysagistes) plantea en la revista revista Anthos , la colaboración como salida a la problemática de una parte de nuestra práctica profesional: la relacionada con los jardines privados.

Todos tenemos experiencias al respecto: la mayor parte de los propietarios son reticentes a consultar a un paisajista aunque nos resulte difícil de comprender. La reputación de lujo que nuestra profesión arrastra, debido a que se ha desarrollado históricamente en parques y jardines de grandes fincas, dificulta nuestra intervención en jardines cuyo presupuesto es muy ajustado y no contempla capítulos o partidas para proyecto. Sólo unos pocos, proyectan unos pocos jardines de este tipo.

Las tipologías
Sabine analiza la situación dividiendo los encargos de acondicionamiento del jardín en tipologías. El jardín privado adquiere cada vez más importancia, los propietarios concienciados buscan consejo pero no tienen claro si acuden a la empresa de jardinería o al paisajista, cuando no van al arquitecto que redactó el proyecto de la casa. La definición de tipologías de encargos en jardines privados que a continuación se describe, tiene por objeto facilitar la elección del perfil de referencia y presentar un espectro de prestaciones acordes.

Encargos de diseño
En este caso el perfil será el de un despacho de arquitectura del paisaje, que disponga de colaboradores creativos y capaces de diseñar elementos singulares a partir de la situación existente. Con el fin de que la idea llegue a nivel de detalle, es imprescindible una planificación completa que comprenda todas las fases de estudio. Aunque en este caso hay que decir que la demanda explícita de soluciones de diseño, es más bien rara en los jardines privados.

Encargos personalizados
Aunque este es el ámbito de trabajo esencial de los consultores paisajistas, también lo es de las empresas de jardinería en la medida en la que dispongan de colaboradores con competencias en la concepción y facturen este concepto aparte.

El acondicionamiento se hace a medida, en función de los gustos de la propiedad, del lugar y del contexto. Entre el enorme abanico de posibilidades, los elementos se escogen según criterios de estilo y material, combinándolos a veces después de grandes esfuerzos, para formar el conjunto estético que representa el jardín. En este caso, cada vez más frecuente en los jardines privados, conviene que todas las tareas, desde el proyecto hasta la ejecución, sean asumidas por un solo coordinador.

Encargos estructurales
Los referentes aquí son los despachos de arquitectura del paisaje o las empresas de jardinería que disponen de paisajistas profesionales. La propiedad encarga la presentación de una propuesta que contenga distribución espacial, topografía, red vial, plantaciones, instalaciones y equipamientos, antes de decidirse a contratar la ejecución. En este caso tanto el anteproyecto si es necesario, y el proyecto ejecutivo si hiciese falta de cara a la petición de permisos, estarán suficientemente detallados. La redacción del proyecto no tendrá relación con la contratación de la ejecución. Es un encargo distinto con facturación propia.

Encargos modulares
Aquí, las empresas son generalmente los referentes. Aconsejan a la propiedad sobre elementos concretos como protecciones visuales, muros de contención, aterrazamientos, estanques… En estos casos, los elementos son ensamblados según la demanda del cliente, a menudo por etapas. Con el fin de presentar posibilidades para todos los tamaños de jardines, y sus diferentes estilos, la asociación Suiza ha publicado El Manual ASM del Acondicionamiento. Ha sido desarrollado como una herramienta gracias a la cual, mediante fotografías de obras ejecutadas, proyectadas por paisajistas de la FSAP, se pueden presentar a la propiedad una extensa paleta de soluciones formales. Esto simplifica el proceso en la medida en que facilita la elección del propietario a través de imágenes concretas. Se aconseja acordar unos honorarios de consulta basados en una tarifa horaria, con el fin de realizar esta prestación aparte de los costes de ejecución. Después, la propiedad solicita a veces la presentación de una propuesta gráfica, con el fin de evaluar el efecto de conjunto resultado de la composición de los diferentes elementos, y de planificar una ejecución por etapas.

Colaboración con método
Toda colaboración eficiente entre propiedad,consultor y empresa, exige un proceso sistemático. Tenemos un tope presupuestario, y las pérdidas económicas debidas a solapamientos o ineficacia perjudicarían al proyecto a la hora de su ejecución.

Es fundamental que la propiedad defina claramente sus objetivos. Un jardín privado personalizado por ejemplo, debe ejecutarse según los estándares de calidad más altos. Todos los protagonistas deben coordinarse para alcanzar este objetivo. Plazos y presupuesto deben estar también coordinados. Por otra parte, es muy importante que las decisiones de la propiedad sean certeras y fundamentadas: el presupuesto del proyecto no permite casi nunca estudios de modificaciones a posteriori. El objetivo final determinará el procedimiento a seguir y, como la calidad prima sobre el precio, el despacho de paisaje, si es el interlocutor principal, podría solicitar ayuda a una empresa de jardinería. Ésta estará informada desde el principio de las razones y las decisiones de encargo, y aportará competencias complementarias: conforme a su experiencia práctica, será capaz de hacer estimaciones presupuestarias y de plazos, evitando que el proyecto tenga que responder a decisiones irrealizables.

Además, es importante definir con claridad la atribución de las diferentes fases de la prestación del servicio. Las tablas de prestaciones para al cálculo de honorarios servirán de lista de control, de manera que todas las tareas tienen que estar atribuidas. Se pueden presentar casos como que el paisajista reciba el encargo incluyendo la entrega de la obra, donde la empresa de jardinería realice una oferta y que no haya necesidad de presentar proyecto ejecutivo para la solicitud de permisos.

En toda colaboración se designará un único interlocutor para el proyecto. Será él quién asumirá la comunicación y el control de los trabajos, y se escogerá en función de los acuerdos que habremos realizado con anterioridad.

Será indispensable el respeto de las reglas establecidas de común acuerdo por parte de todos los implicados. Poner en comparación y competencia las capacidades profesionales no lleva a ninguna parte, y situaciones de esa clase desestabilizan y hacen dudar a la propiedad.

Desembarazarse de una imagen de prestación de lujo
El acondicionamiento de jardines privados ofrece la oportunidad de escapar de la reputación de lujo que se atribuye a la arquitectura del paisaje. La oferta de colaboradores con responsabilidades bien definidas, incluyendo prestaciones adaptadas y posibilidades de colaboración oportunas, permite salvar los obstáculos. Se está generando una nueva tendencia: el potencial de esta manera de actuar está todavía sin explotar, este tipo de acercamiento se va imponiendo poco a poco, lo que no puede sino beneficiar a todos.

Colaboración en nuestro país

Las cosas aquí son muy similares. Hay un poco más de improvisación y algo menos de control. Pero la problemática, que ya hemos visto al principio, es endémica de la profesión. La propuesta de Sabine Stauffer abre muchas posibilidades, que algunos ya habremos explorado, en un campo donde se están empezando a definir las competencias profesionales diferenciando poco a poco a paisajistas de jardineros, ingenieros y artistas, contribuyendo a ubicar a cada uno en su lugar con respecto al jardín, lugar desde el cual contribuirá de manera eficaz. Para ello la comunicación y el conocimiento son imprescindibles, para llevarnos todos bien y sacar provecho.

En nuestro estudio, hacemos especial hincapié en identificar la demanda del cliente, descifrando a veces con técnicas de interpretación avanzadas y mucha psicología, en qué consiste realmente el encargo, en darle la vuelta al mensaje para averiguar su esencia y realizar una propuesta acertada. En la mayoría de los encargos de obra pública, implicar es más efectivo que convencer, pero en jardines privados, solo averiguando las motivaciones que tiene el cliente para pedir determinadas aberraciones paisajísticas, podremos cumplir sus deseos conservando nuestra ética profesional y nuestro compromiso con el entorno. Y en muchas ocasiones solo así se puede llegar a clasificar el encargo y seguir los consejos de Sabine Stauffer.

Para poder hacerte socio de la AEP visita su web.

1 comentario:

Fournier dijo...

Atinadas reflexiones sobre esta profesión. Me ha gustado el artículo.
Gracias

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